lunes, 30 de junio de 2008

UN PLAN DE ACCION PARA VISIBILIZAR LA SITUACIÓN DE NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES TRABAJADORES

La problemática social de la niñez y adolescencia trabajadora en Nicaragua es un hecho reconocido por toda la población, los sectores empresariales, sociales, políticos y de la sociedad civil. Sin embargo, el sólo hecho de la existencia de esta problemática no implica que de forma mecánica puedan realizarse las transformaciones y cambios que se requieren en este sector importante de la sociedad. Significa que transcurre de diferentes pasos: en primer lugar del reconocimiento de la existencia de este problema, de su conocimiento a profundidad, de influir en la opinión pública e incidir en la voluntad política del gobierno. 

La historia de las ciencias sociales y comportamientos humanos señala que cuando los grupos sociales se proponen impulsar sus reivindicaciones pasan por cinco momentos que van determinando su grado de avance en su lucha.

Primero se les invisibiliza; es decir, se les trata de ocultar su realidad. En los informes, en las discusiones, en las agendas, en los temas de debate, no aparece por ningún lado su situación. El comportamiento generalizado es ignorarlo, hacer de cuenta que no existe. Como se dice popularmente “hacerse de la vista gorda”.

Segundo, se les combate con el ánimo de hacerles desistir de su lucha. Se les contraponen teorías, les enfrentan con medidas tendientes a desaparecerlos o deslegitimarlos, a encontrar cualquier pretexto para acusar de injusta, parcial, tendenciosa o agitadora las ideas que promueven. Esta es una lucha cruenta en la que no les importa las armas que utilicen: desde la calumnia hasta el encarcelamiento. 

Tercero, cuando los grupos sociales han hecho todo lo posible por hacer visible su realidad y ha logrado resistir los embates en su contra se les trata de minimizar o restarle importancia al sector o a la problemática social que tratan de reivindicar. Es común encontrar a estas personas que antes se les oponían directamente ahora salen diciendo que es cierto hay algunos niños, niñas o adolescentes que trabajan pero no representan un problema social de envergadura, alegan que “son apenas un pequeño sector de la población”, “es inevitable que hayan personas con estas condiciones”, “hay problemas más importantes que el Estado y la sociedad debe abordar”, etc., etc., etc.

En cuarto lugar, cuando a pesar de todo se logran imponer en las agendas o su reclamo es parte del debate público, cuando diferentes sectores opinan sobre su problemática, viene la parte más compleja: les tratan de neutralizar, de mediatizar, de contrarrestar, sus reivindicaciones y planteamientos. Los métodos que se utilizan son diversos, por un lado pueden “oficializar” como política de Estado, pero que en la práctica no se cumple, pueden corromper a sus dirigentes mediante prebendas o cargos públicos, pueden desnaturalizar sus organizaciones o crear otras paralelas, dividir a su población en segmentos tan diferenciados que no parezca un problema social, sino como algo aislado.

Finalmente, y es lo más peligroso, les toman sus banderas de lucha, sus discursos, sus planteamientos y sus posiciones en el propósito de quitarles el liderazgo, de sustituir sus reivindicaciones por una retórica; es decir, sólo palabrerío sin sentido práctico. Aparecen en las discusiones como los mejores abanderados, desplazados a sus legítimos dirigentes, pero en verdad lo que hacen es sólo es parecerse a ellos en la forma, porque de fondo no quieren que se alcancen estas reivindicaciones sentidas. 

Cambiar este marco de evolución de la problemática social implica la realización de un plan de incidencia que permita no sólo la transformación de valores y criterios sobre la situación social, sino además que signifique la modificación de las políticas y acciones tanto gubernamentales como no gubernamentales dirigidas hacia la niñez y adolescencia.

Mecanismos de incidencia mediante la divulgación

La incidencia tiene sus métodos y mecanismos para que sea efectiva. Uno de ellos es la divulgación de la problemática social de la niñez y adolescencia trabajadora a la que estamos apuntando a transformar. Entonces, tenemos que realizarnos las siguientes preguntas:

 
¿Qué cambios / situaciones queremos alcanzar?
¿En quienes vamos a incidir?
 ¿Por qué vamos a incidir en ellos?
 ¿Qué formas de incidencia vamos a utilizar?
 ¿De qué manera evaluamos la efectividad de la incidencia?



La respuesta a estas preguntas las puntualizaremos de forma que nos permita elaborar una guía para la acción.

El propósito es promover los cambios en la situación de la niñez y adolescencia que trabaja mediante la transformación del marco conceptual, jurídico y de las acciones dirigidas hacia ese sector. En este objetivo se persigue llegar al primer nivel que es la difusión de la situación de niños, niñas y adolescentes que trabajan, para lo cual el instrumento de información que tenemos es la línea de base sobre la educación formal y la inserción de la niñez y adolescencia trabajadora. Esto respondería a la primera pregunta.

La segunda pregunta ¿En quiénes vamos a incidir? Es la elaboración de un mapa de actores políticos, económicos y sociales en nuestro medio: sea el barrio, la escuela, el estudiantado, el distrito, el municipio, el departamento o el país. Si se trata de iniciar este proceso se puede comenzar desde la escuela o el barrio. Quienes participan sería, por ejemplo, la comunidad estudiantil (estudiantes y gobiernos estudiantiles, docentes, responsables de centros escolares) o de la localidad (dirigentes de barrios, representantes de mujeres, de trabajadores, de los distritos de la alcaldía). En dependencia de nuestro análisis de actores es que determinaremos la población a la que nos dirigimos. 

Una vez realizado, nos planteamos qué objetivos nos proponemos con cada uno de ellos. Los niveles estarán determinados por el tipo de actor que determinemos. Por ejemplo, si se trata de presentarles información básica (conocer); si queremos que reproduzcan, repitan o divulguen nuestro planteamiento; si queremos que haya un cambio de actitudes; si se trata de involucrarlos en la toma de alguna decisión (abogacía); si queremos que se pronuncien o actúen a favor nuestro (movilización).
 
Las formas de incidencia pueden ser diversas. A continuación les presentaremos algunas ideas que pueden mejorarse, ampliarse o modificarse de acuerdo a cada situación:

Lugar, Actores, Medios:

  • En la escuela Estudiantes y docentes Periódico mural: plantear la situación de la niñez trabajadora con planteamientos y anuncios (del tipo sabías que…)
    Presentación pública (tipo conferencia o debate)
  • Socio-drama: dramatización de la vida de la niñez trabajadora que estudia.
    Coordinar con docentes y responsables de institutos para la realización de jornadas a favor de la niñez trabajadora.
  • En el barrio Dirigentes locales y pobladores
  • Representantes de la alcaldía Solicitar espacios en asambleas locales y reuniones de barrio.
  • Pancartas en lugares públicos de reunión.
  • Pintas (graffitis) en lugares visibles y atractivos. 
  • Medios de comunicación Población en general Lectura de comunicados sobre la situación de la niñez en la comunidad o municipio. Esta actividad puede realizarse desde llamadas telefónicas a los programas hasta con la participación de una delegación de niños, niñas y adolescentes.
  • Promover entrevistas con dirigentes de NATRAS en los medios locales, ya sea la radio o televisión (por lo general por cable).
  • Participación en programas de contenido social en esos medios.
    Sectores políticos y sociales Personalidades políticas e institucionales Concertación de entrevistas con autoridades para exponerles la situación de la niñez y solicitar lo que se está realizando a su favor.
  • Invitación a conferencias con estas autoridades en colegios e institutos, a las comunidades u otras instancias de la localidad.
  • Demanda de participación en los Consejos de Desarrollo municipal o departamental para plantear la situación de la niñez y adolescencia trabajadora.

Elaboración de cartas individuales y colectivas (con copia a los medios de difusión) a las autoridades sobre las demandas de la niñez y adolescencia trabajadora.

De acuerdo a las características de cada localidad o municipio, las acciones pueden ampliarse o modificarse. Lo importante es que la niñez y adolescencia organizada sea la promotora de esta actividad. Y para completar el plan deben proponerse el periodo de tiempo en el que se van a realizar. Este puede ser de dos a seis meses, de conformidad con las capacidades y disposición de la organización en cada lugar.

Lo importante es que se plantee también una forma de seguimiento a este plan, ya sea de forma periódica (mensual) o por actividad. La idea es que se puedan obtener las lecciones que permitan ir mejorando las futuras acciones a realizar. También que se pueda actualizar, replantear y modificar las actividades planeadas.

Este aprendizaje también puede y debe compartirse con los organismos o grupos de trabajo de otros departamentos o municipios.

Este es el comienzo de lo que podría ser una masiva actividad de ejercicio ciudadano y de incidencia para alcanzar el bienestar de la niñez y adolescencia, en particular de quienes trabajan y estudian.

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