lunes, 30 de junio de 2008

LA INVESTIGACIÓN COMO MEDIO PARA EL EMPODERAMIENTO DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES TRABAJADORES


La información es poder. Esta frase es utilizada comúnmente para señalar las ventajas de disponer, producir y generar información. Quien tiene la información también tiene cuota de poder para incidir en diversos aspectos en la vida social.

La investigación social es una forma de producir información. Es una herramienta que se utiliza para la comprensión de diversos fenómenos sociales, para obtener algunos datos que permitan medir el estado en que se encuentra determinado sector de la población, tal como el grado de analfabetismo, tipos de enfermedades que más padecen, opiniones sobre candidatos electorales, etc.

Las investigaciones que realizan algunas instituciones académicas tienen el propósito de construir teorías, elaborar modelos o validar alguna metodología. Pero las investigaciones sociales realizadas por los mismos sujetos que están inmensos en su propia problemática tienen como objetivo inmediato, primario, conocer su realidad para transformarla.

Habrá quienes señalen que no es necesario realizar una investigación social alrededor de una realidad que viven, sufren, padecen, que les afecta directamente. Pero de lo que se trata es de valorar y dimensionar el tamaño de esa realidad. Por ejemplo, en el caso de niños, niñas y adolescentes que trabajan es una realidad que se percibe porque a diario se les mira en los semáforos o en otros centros de trabajo ejerciendo sus labores. Este conocimiento es lo que se llama un conocimiento empírico, que se conoce a través de la experiencia o de la vivencia cotidiana. No obstante, no se conoce en toda su magnitud la cantidad de NATRAS que laboran, qué proporción son niñas o adolescentes mujeres, qué tipos de trabajo están efectuando, qué riesgos implica la realización de su trabajo, cuáles de esos trabajos están prohibidos a nivel internacional, cuáles son las causas para que no asistan a la escuela, qué condiciones les ofrecen en las escuelas… y así sucesivamente ir midiendo, estimando, valorando, analizando la situación que a simple vista pareciera evidente para todo el mundo.

Este proceso puede encararse haciendo uso de una investigación reflexiva, participativa, de acción y motivadora de cambios. En primer lugar para visibilizar los planteamientos y la problemática de los niños, niñas y adolescentes que trabajan, luego para disponer de argumentos para incidir en las políticas públicas y estar presentes en las agendas de los principales organismos y personas que deciden en el país. También para fortalecer la organización, promover el liderazgo genuino y auténtico.

Se le llama investigación – acción porque se trata de que cada resultado, cada nuevo conocimiento sistematizado de nuestra realidad sea un instrumento, un mecanismo para impulsar las reivindicaciones sociales del sector de la niñez trabajadora. Entonces la investigación se convierte en un factor de cambio, de generar información para la transformación de la realidad.

Pero lo mejor es que sean los propios sujetos involucrados en la problemática. En este caso son directamente las niñas, niños y adolescentes trabajadores quienes se involucran directamente en el conocimiento de su realidad, son quienes se esfuerzan por reflexionar alrededor de su situación para hacer planteamientos (difusión y convencimiento), para hacer propuestas de cambios (formulación de leyes o políticas del Estado), para proponerse metas (proyectos o programas) y también para su propia realización como persona (transformación de la conciencia).

La participación directa en el conocimiento y estudio de su propia realidad es un mecanismo para el empoderamiento de niños, niñas y adolescentes que trabajan porque son ellos y ellas mismas quienes están develando o reconstruyendo la forma en que se debe observar su realidad, porque de esta forma están transformándose a sí mismo como agentes de cambio y a la vez están produciendo y manejando información que les permite también constituirse en un fuerza contundente de conocimientos sistematizados, de expertos en su tema, y de promotores de una conciencia de cambio.

Mantenerse en la ignorancia en el conocimiento de su propia realidad, dejar que otras personas sean quienes les estudien y saquen sus propias conclusiones, permitir que desde sus propias perspectivas les hagan propuestas es una manera de claudicar y renunciar a liderar sus propios procesos de cambio y transformación social.

La investigación social por sí sola no hará los cambios, sólo es un instrumento para comenzar este proceso transformador. Cuando la organización de niños, niñas y adolescentes trabajadores se propuso implementar el estudio de la situación y las condiciones de NATRAS en el sistema de educación formal, es decir, en las escuelas y colegios públicos, financiados por el Estado, se estaba dando un paso gigantesco en la lucha por garantizar el derecho a la educación y por la no explotación laboral como antes se hizo con la investigación sobre el abuso sexual pare reducir la incidencia de esta situación social.

Con esta investigación se están delimitando las metas educativas, conocer los procesos de inserción en la educación, determinar la cantidad de niños y niñas trabajadoras que están asistiendo a las escuelas, saber qué piensan de la educación que reciben, cuál es la calidad de la misma y también conocer sus propuestas y expectativas para cambiar esta situación.

Este es un proceso de empoderamiento. Ahora esta información es recopilada, producida, generada y utilizada para que sean planteadas sus propuestas; este poderoso mecanismo de información también les sirve para que se alcancen objetivos viables y propongan nuevos retos, que con estos pasos también van transformando la sociedad y también sus propias conciencias.

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